miércoles, 21 de noviembre de 2012

Como nos enseña el Espíritu Santo... Parte 3



No se emborrachen, pues eso lleva al desenfreno; al contrario, llénense del Espíritu Santo. (Efesios 5:18 DHH)


En el primer siglo, entre las naciones gentiles, era mal vista la borrachera en sí, pasa como el asunto de la fornicación, ambos eran mal vistas en el contexto de las relaciones personales, pero no así en las ceremonias idolátricas. Esto ya lo analizamos anteriormente De hecho Platón aunque prohibía la borrachera, la consentía en las fiestas dedicadas a Baco el dios de vino.  Las bacanales erar organizadas por  sacerdotisas y terminaban en orgías. Ahora entendemos claramente como la borrachera llevaba al desenfreno.

Pero también el texto base de esta entrada, hace un contraste con ser llenados del Espíritu Santo en lugar de ser llenados con vino. Según Herodoto en estas Bacanales el dios o demonio tomaba posesión de adorador y este profería “voces”(Herodot. l. iv. p. 250, edit. Gale.), de hecho Lucas nos narra una situación similar a la que se enfrentaron los discípulos de Jesús … “ y sucede que un espíritu le toma,  y de repente da voces,  y le sacude con violencia,  y le hace echar espuma,  y estropeándole,  a duras penas se aparta de él. “ (Lucas 9:39 RV60).

Algo poco conocido por los testigos de Jehová es que la palabra griega para demonio se refería a una deidad inferior tanto buena como mala, por lo que los griegos no tenían empacho en adorarlos y dejarse poseer por ellos. En Hechos 17:18 se dice que Pablo era un predicador de demonios o deidades (δαιμονιων) extranjeras para los epicúreos y estoicos.

Este trasfondo histórico nos cambia la perspectiva de lo que leemos en una primera leída a Efesios 5:18 donde pareciera que al Espíritu Santo se le compara con un objeto como el vino, del cual nos podemos llenar. Al contrario Se utiliza el ejemplo del control de esas deidades paganas que bien conocían los efesios para prohibirlas y procurar ser controlados por el Espíritu Santo. Hasta aquí el momento cultural de hoy, como saben las enciclopedias no generan doctrinas.

Pero también llegamos  a la misma conclusión desde la biblia misma.


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