domingo, 14 de abril de 2013

Diaconisas





Posible tumba del Hulda, a quien Josías y el Sumo Sacerdote pidieron consejo aún cuando Sofonías y Jeremías ejercían como profetas (2 Reyes 22)
 


Palabra fiel: «Si alguno anhela obispado, buena obra desea». Pero es necesario que el obispo sea irreprochable…Los diáconos asimismo deben ... Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo. (1Ti 3:1-13


RV1995)



Algo que se escapa de una primera lectura de 1 a Timoteo 3:1-13 es que se  están dando requisitos a cumplir para los que tienen o quieren responsabilidades en la congregación.  Veamos, primero se dan los requisitos para los que quieren ser ancianos, después para los que quieren ser diáconos o “siervos ministeriales” y dentro de ellos a las diaconisas. El COMENTARIO EXEGETICO Y EXPLICATIVO DE LA BIBLIA TOMO II: EL NUEVO TESTAMENTO por Roberto Jamieson, A. R. Fausset y David Brown, explica sobre este texto:



11. Las mujeres—Es decir, las diaconisas. Algunos han entendido, “las mujeres de los diáconos”. Porque no hay motivo para que se establecieran reglas especiales para las esposas de los diáconos y no también para las de los obispos. Además, si se quiere indicar las esposas de los diáconos, parece que no hay razón para omitir el posesivo “suyas”, o “de ellos” en el original. Además, el griego por “asimismo”, v. 8, indica una transición a otra clase de personas. También. sin duda había diaconisas en Efeso, tal como era Febe en Cencrea (Rom_16:1); sin embargo, no se hace mención de ellas en esta Epístola, si no es aquí; mientras que, suponiéndose que se quiera decir diaconisas aquí, entonces el cap. 3 abarca en la proporción debida todas las personas al servicio de la iglesia.. Naturalmente, después de especificar los requisitos de los diáconos, el escritor pasa a los del cargo parecido, las diaconisas. honestas—sobrias, serias, como los diáconos. no detractoras—corresponde a “bilingües” en los diáconos. Así “no calumniadoras” en Tit_2:3. templadas—corresponde a “no dados a mucho vino” en el caso de los diáconos (v. 8). De modo que parece exigir los mismos requisitos en las diaconisas que en los diáconos, sólo con las modificaciones que la diferencia de sexos sugería. Plinio, en su célebre carta a Trajano, las llama “ministros femeninos”. fieles en todo—en su manera de vivir como en su fe. Dignas de confianza respecto de las limosnas a ellas entregadas y las demás funciones de ellas, calidad que corresponde a “no amadores de torpes ganancias” (v. 8) en el caso de los diáconos.



Veamos el caso de Febe:

Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia de Cencreas. (Rom 16:1 BLA)



Al respecto el mismo comentario afirma:

1.    Encomiéndoos empero a Febe nuestra hermana, la cual es diaconisa de la iglesia que está en Cencreas—en la parte oriental de Corinto (Act_18:18). No hay razón para dudar que hubiera en las iglesias primitivas diaconisas que atendiesen las necesidades de las miembros. Por lo menos, allá por el reinado de Trajano, según nos informamos por la célebre carta de Plinio dirigida a aquel emperador—año 110, o 111 d. de C.—las había en las iglesias orientales. En efecto, a causa de la relación existente entonces entre los sexos opuestos, algo de esa suerte hubiera parecido ser una necesidad. Las tentativas modernas, sin embargo, por restablecer este oficio, pocas veces han resultado favorables; ya fuese debido al estado alterado de la sociedad o por el abuso del oficio, o por ambas razones.





Para quienes quieran mas referencias del trabajo de las diaconisas paulinas en los primeros siglos los invitamos a leer este línk muy interesante







Claro, en aquella sociedad ¿Cómo podrían los ancianos de congregación estar trabajando en las necesidades de  mujeres jóvenes?, Esto no era bien visto de ninguna manera, máximo si la mujer era casada. ¿Cómo podría dar consejo un hombre de la manera de llevar un hogar, y tratar las necesidades emocionales de las mujeres? De hecho esto estaba asignado directamente a mujeres de experiencia, no a los ancianos:

Que las ancianas igualmente se porten como corresponde a santas mujeres; que no sean chismosas ni aficionadas al vino, sino más bien personas de buen consejo. Así enseñarán a las jóvenes a amar a su marido y a querer a sus hijos, a ser juiciosas y puras, a cuidar bien de su hogar, a ser buenas y obedientes a sus maridos. De este modo nadie podrá hablar mal de nuestra fe. (Tit 2:3-5 BLA)





¡Qué excelente es ver el trabajo de las hermanas cuando sirven en las iglesias de la actualidad! se evita el que haya involucramiento de anciano – publicadora, nada desconocidos en los testigos de Jehová.  Y el consejo que se da a las mujeres además de práctico y venido de la experiencia, además es fundamentado en la escritura.






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