martes, 21 de enero de 2014

¿Quién puede “nacer de nuevo”?



"Muchos de ustedes hacían eso, pero ahora han sido lavados y purificados. Ahora Dios los ha aprobado en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios." (1 Corintios 6:11 PDT)



Una de las mas falsas doctrinas del cuerpo gobernante es que solo 144000 nacen otra vez y que es posible salvarse sin siquiera haber “nacido otra vez”. ¿Por qué afirmamos esto? Analicemos que es el Nuevo nacimiento o nacer otra vez. 


Mientras Jesús estaba en Jerusalén, en la fiesta de la Pascua, muchos creyeron en él al ver las señales milagrosas que hacía. Pero Jesús no confiaba en ellos, porque los conocía a todos.   No necesitaba ser informado acerca de nadie, pues él mismo conocía el corazón de cada uno.[q] (Juan 2:23-25 DHH C 2002*)



El contexto nos da los motivos por que la conversación que empieza en el capítulo 3 con el magistrado Nicodemo es tan franca y directa, Por ello tanto entonces como ahora al hablar con Jesús debemos tener en cuenta de que conoce lo que pensamos, sentimos y deseamos en sentido figurado… lo que hay en nuestro corazón.



Había un hombre de los Fariseos, llamado Nicodemo, prominente (principal) entre los Judíos. (Juan 3:1 NBLH)



Nicodemo era miembro del Sanedrín Judio, su nombre griego nos indicaría que él o un ascendiente había nacido en una provincia griega, no en Jerusalén, versado en la escritura, miembro de la rama más estricta del judaísmo, los fariseos.



Este vino a Jesús de noche y Le dijo: "Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer las señales (los milagros) que Tú haces si Dios no está con él." (Juan 3:2 NBLH)



Como dice el contexto, Nicodemo forma parte de aquellos que tiene una fe superficial, causada por ahora solo por los milagros que ha presenciado o sabido de fuentes fidedignas. Sin embargo sabe que no ha habido profeta que efectúe milagros en muchos siglos por lo que no piensa perder esta oportunidad de preguntarle algo que ni alcanza a decir.



“Jesús le contestó: "En verdad te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios."” (Juan 3:3 NBLH), en realidad la vida eterna (Véase el versículo 15)



Imagínese la impresión de Nicodemo cuando le fue contestada la pregunta que ni siquiera hizo ¿Cómo puedo ver el reino de Dios o alcanzar la vida eterna?, Literalmente es “nacer desde lo alto” lo que dijo Jesús.  El fariseísmo estaba plagado de normas para alcanzar la supuesta aprobación Divina, algunas tan absurdas como que para comer un huevo puesto el sábado se tenía que matar a la gallina por haber violado el sábado.



Ahora Nicodemo pone una objeción


Nicodemo le preguntó: —¿Cómo puede volver a nacer alguien que ya es viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez en el vientre de su madre? (Juan 3:4 BLS). Recordemos que no hubo mal interpretación por parte de Nicodemo, al igual que Jesús, no estaba hablando de manera literal. El había llegado muy lejos en el  sistema religioso judío, había llegado a lo más alto que podría aspiran alguien que no perteneciera a la familia sacerdotal. Y Jesús le propone empezar una nueva vida. Es una completa falta de fe, por ello el evangelista lo pone entre aquellos en los que solo pusieron una fe relativa en los milagros de Jesús. (Para aquel entonces)



"Jesús respondió: -Te digo la verdad: uno tiene que nacer del agua y del Espíritu. Si uno no nace del agua y del Espíritu, no puede entrar al reino de Dios." (Juan 3:5 PDT)



Aquí es donde el  seudoesclavo fiel y discreto de los testigos de Jehová se desvía de la doctrina cristiana. Para vivir eternamente se necesita nacer del agua y del espíritu. Ellos afirman que solo unos cuantos nacen del espíritu, cuando es un requisito para TODOS los que aspiran a vida eterna. Recordemos que están hablando dos maestros de la Ley por lo que las referencias están sobre entendidas aquí la referencia de la que cita Jesús



Los rociaré con agua pura, y quedarán purificados. Los limpiaré de todas sus impurezas e idolatrías. Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne. Infundiré mi Espíritu en ustedes, y haré que sigan mis preceptos y obedezcan mis leyes. (Ezequiel 36:25-27 NVI 1999)





Un acto mecánico como el bautismo en agua no limpia de inmundicia e idolatría (1 Pedro 3:21) por lo tanto el nacer de nuevo no implica en este caso bautizarnos en agua, de hecho hubo discípulos que recibieron el Espíritu Santo sin estar bautizados (Hechos 10:47)



Pablo expresa este nuevo nacimiento con estas palabras:



él nos salvó, no por nuestras propias obras de justicia sino por su misericordia. Nos salvó mediante el lavamiento de la regeneración y de la renovación por el Espíritu Santo,”(Tito 3:5 NVI 1999)



Tampoco es el nacer del agua algo que logremos por nuestros propios méritos, es por misericordia, Los fariseos estaban muy confiados en alcanzar la salvación por las obras de la Ley y todas las tradiciones surgidas en el fariseismo. La perspectiva que pone ante Nicodemo es un balde de agua fría sobre él, todo lo que ha hecho toda su vida no sirve para nada. Tiene que pensar y vivir de manera muy diferente a la que sabe.



Lo que nace del cuerpo es cuerpo; lo que nace del Espíritu es espíritu. (Juan 3:6 NVI 1999)


Ahora la perspetiva es totalmente distinta para Nicodemo, no puede sin cambiar totalmente su vida acceder a la vida eterna espiritual. Tiene que ser limpiado y engendrado por el Espíritu Santo. Es tan obvio si queremos estar en el reino de Dios, no podemos usar métodos terrenales para acceder a el, los espiritus solo engendran espíritus y los humanos humanos. Pero esto deja más perplejo a Nicodemo ¿Cómo va a nacer del Espíritu?



El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu. Nicodemo replicó: —¿Cómo es posible que esto suceda? (Juan 3:8-9 NVI 1999)



Los efectos del viento no los notamos por que veamos el viento en sí mismo, si no por los efectos que produce, vemos como se mueven las nubes, como se mueven las copas de los árboles. Igualmente pasa con los que nacen de nuevo su purificación no se ve en un acto maguestuso como en el pentescotes de 33 E.C. Si no por los efectos en la vida de los hijos de Dios, Pablo lo explica así:




 "¿O acaso no saben que los que hacen el mal no van a tener parte en el reino de Dios? No se engañen a ustedes mismos. En el reino de Dios no tendrán parte los que practiquen pecado sexual, ni los adoradores de ídolos, ni los que cometen adulterio, ni los hombres que se dejan usar para tener sexo con otros hombres, ni los hombres que tienen sexo con ellos. Tampoco los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los tramposos, ni los que maltratan a los demás con palabras." "Muchos de ustedes hacían eso, pero ahora han sido lavados y purificados. Ahora Dios los ha aprobado en el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios."
(1 Corintios 6:9-11 PDT)

No podemos jactarnos de ver como el espíritu opera en una persona, no es un palomita que se posa en esa persona ni una lengua de fuego, si no los frutos que dicha persona produce al ser limpiada por Dios. No somos limpios por los esfuerzos que hacemos, en realidad nos encanta el pecado, somos limpios en cuanto la misericordia de Dios y su Espiritu empiezan a actuar en nosotros. Es entonces cuando evidenciamos haber nacido de nuevo.

Continuara...












2 comentarios:

  1. Excelente tema. Estoy ansioso de leer la segunda parte, ya que es algo que no he podido conciliar con lo que se nos enseña en la congregación.

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