jueves, 26 de junio de 2014

Apocalipsis 2:15-17 el juicio del Señor Parte II

  Así tú también mantienes algunos que sostienen la doctrina de los nicolaítas.  Arrepiéntete, pues; si no, iré pronto a ti y lucharé contra ésos con la espada de mi boca. (Apocalipsis  2:15,16)



Al igual que la iglesia de Éfeso, ésta iglesia tiene algunos que enseñan la doctrina de clases, de los que gobiernan y los que obedecen, el pastor de esta congregación tienen que trasmitir el mensaje de su Señor, “arrepiéntete”. 

Véase http://testigosdejehovareformados.blogspot.com/2014/05/los-nicolaitas-modernos-y-sus-sectas.html 

Cuando los ancianos de los testigos de Jehová se reúnen con lo que llaman “un malhechor” en un "comité judicial" lo único que les importa para expulsarlo es saber si está arrepentido ante su presencia. Pero el señor Jesucristo da un tiempo para que reflexione sobre la amonestación fuerte que dará a continuación.  Esto se repite vez tras vez en la escritura.

Le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación.  (Apocalipsis 2:21 Jer 2001*)



Por lo tanto, dejen de pecar. El pecado es como levadura vieja, que a todos echa a perder. Si dejan de pecar, serán personas nuevas, como los panes nuevos y sin levadura que se comen en la Pascua. Nuestra nueva vida es como la fiesta de la Pascua. Nuestro cordero de la Pascua es Cristo, que fue sacrificado en la cruz. Nosotros somos como el pan de la fiesta, y debemos ser como el pan sin levadura, es decir, sinceros y honestos. No seamos malos ni hagamos daño a nadie, pues seríamos como el pan que se hace con levadura vieja. (1 Corintios 5:7 BLS)



"Temo que cuando vaya a verlos de nuevo, Dios me humille delante de ustedes y tenga que lamentarme por los que han pecado y no han cambiado su vida, ni han dejado la impureza, la inmoralidad sexual y todo lo vergonzoso que han hecho." (2 Corintios 12:21 PDT)



"La segunda vez que los visité les hice una advertencia a los que pecaban y a todos los demás. Ahora que estoy lejos de ustedes, les advierto lo mismo otra vez: ninguno de los que pecan podrá evitar el castigo." (2 Corintios 13:2 PDT)



”Vengan ya, vamos a discutir en serio, a ver si nos ponemos de acuerdo. Si ustedes me obedecen, yo los perdonaré. Sus pecados los han manchado como con tinta roja; pero yo los limpiaré. ¡Los dejaré blancos como la nieve! ”Entonces comerán de lo mejor de la tierra; pero si siguen siendo rebeldes, morirán en el campo de batalla. Les juro que así será”». (Isaías 1:18-20 BLS)







Algo que se puede enfatizar de estos textos es que se necesita tiempo para demostrar el arrepentimiento que  busca la reprensión, no es algo mágico que determinan los ancianos durante una “audiencia judicial”, porque no podemos conocer el corazón de nadie, ni sus pensamientos esa es una prerrogativa de Jehová y nuestro Señor Jesucristo:



Mas yo conozco sus obras y sus pensamientos. Llegará el tiempo de juntar a todas las naciones y lenguas, y vendrán y verán mi gloria. (Isaías 66:18 LBLA)



Pero Jesús no confiaba en ellos, porque los conocía a todos.   No necesitaba ser informado acerca de nadie, pues él mismo conocía el corazón de cada uno.[q] (Juan 2:24-25 DHH C 2002*)



Entonces, lo que nos clarifica el Apocalipsis de Jesucristo, es que mediante el presbiterio de la congregación se debe poner una advertencia a los pecadores para que cambien su vida, y si esto no sucede en un espacio razonable actuar en consecuencia. Dependiendo el pecado y sus consecuencias serán mayores o peores, por ejemplo no es lo mismo un caso de adulterio con una prostituta, que el enredarse con otra mujer permanentemente, más si es casada, aunque ambos pueden llevar a la expulsión.



Los mandamientos y las enseñanzas son como una lámpara encendida; la corrección y la disciplina te mostrarán cómo debes vivir; te cuidarán de la mujer infiel, que con palabras dulces te convence. No pienses en esa malvada; no te dejes engañar por su hermosura ni te dejes cautivar por su mirada. Por una prostituta puedes perder la comida, pero por la mujer de otro puedes perder la vida. Si te echas brasas en el pecho, te quemarás la ropa; si caminas sobre brasas, te quemarás los pies; si te enredas con la esposa de otro, no quedarás sin castigo. No se ve mal que un ladrón robe para calmar su hambre, aunque si lo sorprenden robando debe devolver siete veces el valor de lo robado; a veces tiene que pagar con todas sus posesiones. Pero el que se enreda con la mujer de otro comete la peor estupidez: busca golpes, encuentra vergüenzas, ¡y acaba perdiendo la vida! Además, el marido engañado da rienda suelta a su furia; si de vengarse se trata, no perdona a nadie. Un marido ofendido no acepta nada a cambio; no se da por satisfecho ni con todo el oro del mundo. (Proverbios 6:23-35 BLS)



Algunos  piensan que la pena por el adulterio era la muerte directa, es verdad que se podía llegar hasta la lapidación, pero había un sistema judicial que evaluaba todos los factores, y no necesariamente la pena de muerte era aplicada.



Dios también dijo: «Para mí, Israel fue como una esposa, pero me fue infiel y ya no tengo nada que ver con elQla. ¡Así que ustedes, israelitas, preséntenla ante los jueces! ¡Que deje de portarse como una cualquiera! ¡Que deje de complacer a sus amantes! »Si no lo hace, la desnudaré; ¡la mostraré tal como vino al mundo! ¡La rechazaré, y no volveré a tener hijos con ella! (Oseas 2:2-3 BLS)



El caso de Oseas es emblemático, al casarse con una prostituta, sabía que la fidelidad de su mujer siempre iba a estar en entredicho de pensamiento y acción. En este caso procedía primero la oportunidad de dejar de adulterar con sus amantes y segunda la ignominia pública.  (Recuerdo a Dante Gebel decir que de los siervos de tiempos pasados a el le gustaría conocer a Oseas. ¡Vaya! paquete de obediencia que se le dio)



Además algunos pecados son tan escandalosos como el que se acostaba con su madrastra en Corinto (1 Corintios 5:1) , o tan irrespetuosos al Espíritu Santo (Hechos 5:4) que no necesitamos tiempo para saber ti estan arrepentidos por que evidentemente mas que una debiidad evidencian desprecio por las normas divinas, a estos casos no se les puede juzgar como a Jóvenes que cometen fornicación (Deuteronomio 22:28,29). Para ser buenos jueces hay que discernir que ha dicho Dios. No basta con un catálogo de pecados y adivinar si se está arrepentido en una audiencia judicial o no. Es la conducta posterior a la advertencia la que determinará en muchos casos lo que se debe hacer. Esto no es regla, existen excepciones de pecados muy notorios que no muestran una debilidad si toda una planeación para hacer el mal o que son derivados de falsas doctrinas imperantes en la congregación, estos tampocno necesitan tiempo de arrepentimiento.



Algunas veces podemos darnos cuenta de que una persona está pecando, aun antes de que se le juzgue. Pero otras veces no nos damos cuenta hasta mucho después. (1 Timoteo 5:24 BLS)



Por todo ello es comprensible que Jesús diga -arrepiéntete-, todos somos pecadores, lo traemos en nuestra naturaleza, somos santos por gracia, no porque nuestra conducta se aproxime siquiera a la santidad divina, es un camino que tenemos que recorrer paulatinamente.



a los hermanos de la iglesia de Dios que está en la ciudad de Corinto,[d] santificados en Cristo Jesús y llamados a formar parte del pueblo santo junto con todos los que en cualquier otro lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.[e] (1 Corintios 1:2 DHH C 2002*)



Sabemos que la ley es espiritual, pero yo, en mi condición humana,[j] estoy vendido como esclavo al pecado. No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino que precisamente aquello que odio es lo que hago.[k] Pero si lo que hago es lo que no quiero hacer, reconozco con ello que la ley es buena. Pero en este caso ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está en mí. Porque yo sé que en mí, es decir, en mi débil condición humana, no habita el bien; por eso, aunque tengo el deseo de hacer lo bueno, no soy capaz de hacerlo. No hago lo bueno que quiero hacer, sino lo malo que no quiero. Ahora bien, si lo que no quiero hacer es lo que hago, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado que está en mí.[l] Me doy cuenta de que, aun queriendo hacer lo bueno, solo encuentro lo malo a mi alcance. En mi interior me agrada la ley de Dios; pero veo en mí otra ley, que se opone a mi capacidad de razonar: es la ley del pecado que está en mí y me tiene preso. ¡Desdichado de mí! ¿Quién me librará del poder de la muerte que está en mi cuerpo?[m] Solamente Dios, a quien doy gracias[n] por medio de nuestro Señor Jesucristo. En conclusión: entiendo que debo someterme a la ley de Dios, pero en lo débil de mi condición humana estoy sometido a la ley del pecado. (Romanos 7:14-25 DHH C 2002*)



Tomando los comentarios de nuestra lectora anónima, si aplicáramos la justicia de los testigos de Jehová, hubieran sido expulsados, David, Pedro, Pablo y por haber sido expulsados se hubieran quitado de la biblia libros como Proverbios y Eclesiastés y todas las cartas paulinas.  con su costumbre de borrar todo su pasado de errores doctrinales, eliminar de sis gráficos a los expulsados y echarle la culpa a “algunos” que “malinterpretaron”  “La Atalaya”.  ¡Ahora resulta que la atalaya se interpreta!



En realidad no somos Santos al servicio de Dios, somos pecadores en  camino a la Santidad por la gracia de Dios, porque por nuestras acciones y fuerzas no lo lograremos. (Romanos 1:7)



Una vez, Jesús estuvo hablando con unas personas, de esas que se creen muy buenas y que siempre están despreciando a los demás. A estas, Jesús les puso este ejemplo: «Dos hombres fueron al templo a orar. Uno de ellos era fariseo y el otro era cobrador de impuestos. »Puesto de pie, el fariseo oraba así: “Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres. Ellos son ladrones y malvados, y engañan a sus esposas con otras mujeres. ¡Tampoco soy como ese cobrador de impuestos! Yo ayuno dos veces por semana y te doy la décima parte de todo lo que gano.” »El cobrador de impuestos, en cambio, se quedó un poco más atrás. Ni siquiera se atrevía a levantar la mirada hacia el cielo, sino que se daba golpes en el pecho y decía: “¡Dios, ten compasión de mí, y perdóname por todo lo malo que he hecho!”» Cuando terminó de contar esto, Jesús les dijo a aquellos hombres: «Les aseguro que, cuando el cobrador de impuestos regresó a su casa, Dios ya lo había perdonado; pero al fariseo no. Porque los que se creen más importantes que los demás, son los menos valiosos para Dios. En cambio, los más importantes para Dios son los humildes.» (Lucas 18:9-14 BLS)





Así que el paso al recobro y al perdón del Señor Jesucristo es pedirle perdón sinceramente a Dios, y dejar de hacer lo más pronto posible el pecado que nos podría traer a Juicio, no con los pastores o ancianos, si no con Cristo mismo. “Luchare contra esos con  la espada de mi boca”.



¡Quien tiene oídos, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias! A los vencedores les daré a comer del maná[v] escondido; y les daré también una piedrecita blanca[w] en la que está escrito un nombre nuevo[x] que nadie conoce sino solo aquel que lo recibe.(Apocalipsis 2:17 DHH C 2002*)







De nuevo, como decimos en México “Te lo digo mija para que lo escuche mi nuera”, aunque la invitación a arrepentirse es para la congregación de Pérgamo, estas palabras nos aplican a nosotros y entonces entramos en la recompensa también de comer el mana escondido, esto no es en la tierra si no  el paraíso de Dios prometido a los vencedores (Apocalipsis 2:7, Juan 4:32) es la recompensa celestial, Recordemos la muestra de maná llegó a estar en el santísimo que representa la misma presencia de Dios (Hebreos 9:4). No es necesario comer carne ofrecida a ídolos cuando puedes ser “alimentado” directamente por Dios y su Hijo. (Salmos 78:25, Juan 6:48-50)  



Sobre la piedrecita blanca Vine nos comenta:



G5586

psefos (ψη̂φος, G5586) , piedra lisa, guijarro, pulido por la acción del agua o por frotamiento (relacionado con psao , frotar), denota: (a) por metonimia, un voto, en razón de que se usaban guijarros con este propósito, cf. psefizo , véase CONTAR, A, Nº 4 (Hec_26:10 : «mi voto»); (b) una piedrecita blanca que será dada al vencedor en la iglesia en Pérgamo (Rev_2:17 , dos veces); las piedrecitas blancas se utilizaban frecuentemente en la vida social y costumbres judiciales de los antiguos. Los días felices se señalaban con una piedra blanca, y los calamitosos con una piedra negra; en los tribunales una piedra blanca significaba absolución, y una piedra negra, condena. El aprecio de un huésped especial por parte de un anfitrión se indicaba con una piedra blanca en la que había el nombre o un mensaje escrito; es probable que la referencia en este último pasaje sea a esta costumbre.¶



En lo personal la piedrecita se me hace como las invitaciones a un banquete de bodas de la actualidad, solo los que se les dio pueden asistir, de hecho en la cultura griega a los vencedores en los juegos, se les daba una piedrecita blanca como pase de entrada al banquete posterior. Como fuera, es una es una distinción para estar con Cristo



Respecto al nombre escrito, seria presuntuoso querer averiguar que es cuando de antemano es un mensaje personal que Cristo tienen para cada uno de nosotros.






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