domingo, 19 de julio de 2015

¿Existe el infierno? Continuando...



Porque todos tenemos que presentarnos ante el tribunal de Cristo[e] para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo.[f] (2 Corintios 5:6-10 DHH L* 2002*)

De nuevo… No he estado muerto para asegurar que sucede exactamente cuando uno muere pero lo que sé que la biblia dice sobre lo que sucede después de que morimos si se los puedo decir. Sin embargo mucha gente ha experimentado la muerte por unos minutos  y ha narrado que hay vida después de la muerte. Según los testigos de Jehová esto se debe a que el cerebro sigue funcionando al momento de morir, sin embargo las investigaciones recientes dicen lo contrario. Repito no me consta.



Lo que he notado en la escritura es que no hay un solo camino después de morir, al menos he identificado que al morir…

1)   Podemos ir a dormir hasta esperar la resurrección y ser juzgados
2)   Podemos ir directamente con Cristo
3)   Podemos ir directamente al infierno

En la vida muchos esperamos que todo sea blanco y negro, pero no es así la vida está llena de colores y tonos, en el caso de Cristo él no tiene que esperar hasta el “último Día” para resucitar a alguien.

Jesús le contestó:
–Tu hermano volverá a vivir. Marta le dijo:
Sí, ya sé que volverá a vivir cuando los muertos resuciten, en el día último.[i] Jesús le dijo entonces:
Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;[j] y ninguno que esté vivo y crea en mí morirá jamás.[k] ¿Crees esto? Ella le dijo:
–Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios,[l] el que tenía que venir al mundo.[m] (Juan 11:23-27 DHH L* 2002*)

En el caso de lázaro vemos claramente que algunos esperarán hasta el “último Día” para resucitar, pero los que cree en Jesús, no va a morir nunca, Jesús pregunta, ¿Crees tu eso?. Si fuéramos testigos de Jehová contestaríamos, no creo en las palabras de Jesús, ya que en otra parte la biblia dice que los muertos no sienten nada (Eclesiastés 11:9)

Y todo lo que esté en tu mano hacer, hazlo con el mayor empeño; porque en el sepulcro, a donde al fin irás a parar, no se hace ni se piensa nada, no hay conocimientos ni sabiduría.[e] (Eclesiastés 9:10 DHH L* 2002*)

Como mencionamos lo ven todos o blanco o negro, sin embargo el texto de Juan nos revela que nuestro Rey, Jesús puede dejar en la tumba al que quiera o levantar de ella al que quiera. Por ejemplo veamos el caso de Pablo quien anhelaba morir para estar con Cristo, no para ir a una tumba a descansar

Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, ganancia.[t] Pero si viviendo en este cuerpo puedo seguir trabajando para bien de la causa del Señor, entonces no sé qué escoger. Me es difícil decidirme por una de las dos cosas: por un lado, quisiera morir[u] para ir a estar con Cristo, pues eso sería mucho mejor para mí;[v] pero, por otro lado, es más necesario por causa vuestra que siga viviendo. (Filipenses 1:21-24 DHH L* 2002*)

Esto último nos deja claro que cuando somos cristianos, ya sea de nombre o verdaderamente discípulos de Cristo,  nuestras expectativas futuras con respecto al tiempo  muerte de nuestro cuerpo cambian, para bien o para mal. Pablo sabía exactamente que no moriría como Jesús había prometido.

Los testigos de Jehová creen que la vida eterna actual es una mentira originada por satanás en el jardín de Edén cuando el Diablo prometió a nuestros padres terrenales “no morirán”

menos del árbol que está en medio del jardín. Dios nos ha dicho que no debemos comer ni tocar el fruto de ese árbol, porque si lo hacemos, moriremos. Pero la serpiente dijo a la mujer: –No es cierto. No moriréis. Dios sabe muy bien que cuando comáis del fruto de ese árbol podréis saber lo que es bueno y lo que es malo, y que entonces seréis como Dios. (Génesis 3:3-5 DHH L* 2002*)

Sin embargo teniendo tanto el texto de Juan 11 y Génesis 3 cada uno en su contexto afirmación de no morir del Diablo se basaba en la desobediencia a Dios, y la promesa Cristo en el evangelio Juan se basa a no morir nunca por la obediencia a Cristo.

De hecho cualquiera que no está en Cristo se cumple el dicho común , de que “desde que nacimos empezamos a morir”, pero en el caso del discípulo de Cristo, ya la muerte no tiene dominio sobre nosotros.

En el caso nuestro, desde que conocimos a Cristo y nos bautizamos empezamos a vivir

Al ser bautizados, morimos y somos sepultados con él; pero morimos para nacer a una vida totalmente diferente. Eso mismo pasó con Jesús, cuando Dios el Padre lo resucitó con gran poder. Si al bautizarnos participamos en la muerte de Cristo, también participaremos de su nueva vida. Una cosa es clara: antes éramos pecadores, pero cuando Cristo murió en la cruz, nosotros morimos con él. Así que el pecado ya no nos gobierna. Al morir, el pecado perdió su poder sobre nosotros. Si por medio del bautismo morimos con Cristo, estamos seguros de que también viviremos con él. Sabemos que Jesucristo resucitó, y que nunca más volverá a morir, pues la muerte ya no tiene poder sobre él. Cuando Jesucristo murió, el pecado perdió para siempre su poder sobre él. La vida que ahora vive, es para agradar a Dios. De igual manera, el pecado ya no tiene poder sobre ustedes, sino que Cristo les ha dado vida, y ahora viven para agradar a Dios. (Romanos 6:4-11 BLS)

Por lo anterior es importantísimo lo que hacemos con nuestro cuerpo, con nuestra vida actual, de hecho Los testigos de Jehová piensan que el alma es la persona en sí cuerpo y fuerza vital, y para algunas doctrinas, como las que tienen sobre la muerte no se mueven ni un ápice, por ejemplo le citarán

Por consiguiente, Jehová también dio a esta y su rey en mano de Israel, y se pusieron a herirla, y a toda alma que había en ella, a filo de espada. No dejaron que quedara en ella un solo sobreviviente. Así que hicieron a su rey tal como habían hecho al rey de Jericó. (Josué 10:30 TNM***)

Sin embargo se olvidan que bajo el estilo del escritor no estaba definiendo lo que que es un alma, si no que le dirán, “mire, un alma puede ser herida a filo de espada”. Sin embargo miremos solo unos versículos atrás.

Y Josué tomó a Maquedá en aquel día y se puso a herirla a filo de espada. En cuanto a su rey, a él y a toda alma que había en ella los dio por entero a la destrucción. No dejó que quedara un solo sobreviviente. Así que hizo al rey de Maquedá tal como había hecho al rey de Jericó. (Josué 10:28 TNM***)

Como vemos el herir a filo de espada no indicaría que la ciudad tenía un cuerpo, si no que el “herir a filo de espada” solo es el estilo de decir destruyeron la ciudad, o mataron a las personas que había en ella” no era en sentido doctrinal en que fueron pronunciadas aquellas palabras.

Al contrario Cristo hablando propiamente de la muerte nos dice.

"""No le tengan miedo a la gente. Sólo pueden matar el cuerpo pero no el alma. Más bien témanle a Dios que puede destruir tanto el cuerpo como el alma en el infierno." (Mateo 10:28 PDT)

Entonces podemos ver que en el contexto de la muerte, el alma no necesita de un cuerpo cuerpo físico como lo conocemos.

Vamos a hacer un pequeño paréntesis aquí, no queramos definir la palabra alma para un solo significado, debemos ver cual es el contexto en el que se usa, al igual que en el español, tanto en hebreo como en griego, la palabra alma obtiene su significado a partir de su contexto. Por ejemplo cuando decimos “el estadio lo llenaron 10,000 almas” nos referimos a las persona, cuando le decimos “mi alma” al alguien tal vez le queramos decir “mi vida”.

Sobre que pasa después de la muerte, hay una parábola que de inmediato desechan los testigos de Jehová por ser precisamente eso, una parábola; la del rico y Lázaro. La biblia dice:

Pues bien, con el pasar del tiempo el mendigo murió, y fue llevado por los ángeles a [la posición del] seno de Abrahán.  También, el rico murió y fue sepultado. Y en el Hades él alzó los ojos, mientras existía en tormentos, y vio de lejos a Abrahán y a Lázaro en [la posición del] seno con él. De modo que llamó y dijo: ‘Padre Abrahán, ten misericordia de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy en angustia en este fuego llameante’. Pero Abrahán dijo: ‘Hijo, acuérdate de que recibiste de lleno tus cosas buenas en tu vida, pero Lázaro correspondientemente las cosas perjudiciales. Ahora, sin embargo, él tiene consuelo aquí, pero tú estás en angustia. (Lucas 16:22-25 TNM***)

Para empezar, por milésima ocasión vemos como la Traducción del Nuevo Mundo manosea la escritura insertando cosas que no dice el texto original, para decir que al morir no son llevados a ningún lugar ni Lárazo ni el rico, sino a una posición, La frase “la posición” no viene en ningún escrito antiguo de las escrituras.

Ahora pensemos en otras parábolas, se habla de un rey, una señora, el dueño de un campo, un sembrador, aves que se comen las semillas, trabajadores que matan al heredero de una viña, tierras de diferentes valores de producción, de una perla, de peces, de flores, de trigo y mala hierba, de deudores y acreedores, de esclavos y amos, de samaritanos y levitas (Mateo 13, Lucas 10:30-37, Mateo 18:23-35). ¿Significa que alguna de esas cosas por haber sido mencionadas en una parábola no existen? La respuesta es obvia. Una parábola no es un cuento, es una ilustración sobre cosas reales para que nosotros entendamos.


Lo siento mi hermano testigo de Jehová. El infierno si existe….

Por eso, siempre tenemos confianza. Sabemos que mientras vivamos en este cuerpo estaremos como en el destierro, lejos del Señor. Ahora no podemos verlo, sino que vivimos sostenidos por la fe; pero tenemos confianza, y quisiéramos más bien salir de este cuerpo para ir a presentarnos ante el Señor.[d] En todo caso, procuramos agradar siempre al Señor, ya sea que dejemos este cuerpo o que sigamos en él. Porque todos tenemos que presentarnos ante el tribunal de Cristo[e] para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo.[f] (2 Corintios 5:6-10 DHH L* 2002*)

Continuará…



jueves, 9 de julio de 2015

El castigo Divino, ¿El infierno? Parte 1

Hace no más de dos meses en el local de un cliente, escuché la narración de un video que cierto o no, circuló en internet con mucha virulencia. Hablaba de como los narcotraficantes en México ataron un explosivo al cuello de un niño de diez años y lo hicieron explotar ante los gritos del pobre bebe. No pude más y sabiendo lo que les platique el tema anterior que escribimos que nadie muere sin la autorización divina, le reclamé: “¿porqué permites esto?, la verdad no te entiendo… aun así continuas siendo mi Dios, se que sabes infinitamente más que yo y que para todo tienes un propósito.”

La verdad tuve que darme un tiempo para reflexionar sobre muchas cosas que aprendí siendo testigo de Jehová  y que resultan siendo más que mentiras.  Por ejemplo los testigos de Jehová culpan a la suerte del momento y la manera de morir, cuando lo aquel niño no fue un hecho de suerte, fue planeado y ejecutado con organización y fin definido. Incorrectamente citan Eclesiastés 9:11 donde en la traducción de nuevo mundo lo suben al párrafo que habla de la muerte, cuando naturalmente está relacionado con la siguiente idea que habla de la suerte en la VIDA.

Miré hacia otro lado y vi que en esta vida no son los más veloces los que ganan la carrera, ni tampoco son los más valientes los que ganan la batalla. No siempre los sabios tienen qué comer, ni los inteligentes tienen mucho dinero, ni todo el mundo quiere a la gente bien preparada. En realidad, todos dependemos de un momento de suerte, y nunca sabemos lo que nos espera. En cualquier momento podemos caer en la desgracia, y quedar atrapados como peces en la red o como pájaros en la trampa. En este mundo vi algo de lo que también aprendí mucho: había una ciudad muy pequeña y con muy pocos habitantes, que fue atacada por un rey muy poderoso. Ese rey rodeó la ciudad con sus máquinas de guerra, y se preparó para conquistarla. En esa ciudad vivía un hombre muy sabio, que con su sabiduría pudo haber salvado a la ciudad, pero como era muy pobre, ¡nadie se acordó de él! Aunque la gente se fije más en la pobreza del sabio que en la sabiduría de sus palabras, yo sigo pensando que «más vale maña que fuerza», pues se oyen mejor las suaves palabras de los sabios que los gritos del más grande de los tontos. En realidad, puede más la sabiduría que las armas de guerra, aunque un solo error puede causar mucho daño. (Eclesiastés 9:11-18 BLS)

Los testigos de Jehová llaman a la suerte, el tiempo y el suceso imprevisto. (Eclesiastés 9:11 TNM)

Sin embargo reflexioné un tanto en cuanto a lo que escribimos en el pasado sobre las recompensas que Dios da a los que sufren, no pasan desapercibidos los sufrimientos de nadie.


Otra de las falsas enseñanzas de los testigos de Jehová es que, cuando uno muere queda liberado de su pecado, ya no merece uno ningún castigo más, al fin ya murió. El texto en que basan esa doctrina es de su biblia

Porque el que ha muerto ha sido absuelto de [su] pecado. (Romanos 6:7 TNM***)

Como ellos mismo reconocen con sus corchetes, la palabra “su” no se encuentra en el texto original, saben que ese texto no habla del pecado personal. Veamos el texto en su contexto

¿Qué más podemos decir? ¿Seguiremos pecando para que Dios nos ame más todavía? ¡Por supuesto que no! Nosotros ya no tenemos nada que ver con el pecado, así que ya no podemos seguir pecando. Ustedes bien saben que, por medio del bautismo, nos hemos unido a Cristo en su muerte. Al ser bautizados, morimos y somos sepultados con él; pero morimos para nacer a una vida totalmente diferente. Eso mismo pasó con Jesús, cuando Dios el Padre lo resucitó con gran poder. Si al bautizarnos participamos en la muerte de Cristo, también participaremos de su nueva vida. Una cosa es clara: antes éramos pecadores, pero cuando Cristo murió en la cruz, nosotros morimos con él. Así que el pecado ya no nos gobierna. Al morir, el pecado perdió su poder sobre nosotros. Si por medio del bautismo morimos con Cristo, estamos seguros de que también viviremos con él. Sabemos que Jesucristo resucitó, y que nunca más volverá a morir, pues la muerte ya no tiene poder sobre él. Cuando Jesucristo murió, el pecado perdió para siempre su poder sobre él. La vida que ahora vive, es para agradar a Dios. De igual manera, el pecado ya no tiene poder sobre ustedes, sino que Cristo les ha dado vida, y ahora viven para agradar a Dios. Así que no dejen que el pecado los gobierne, ni que los obligue a obedecer los malos deseos de su cuerpo. Ustedes ya han muerto al pecado, pero ahora han vuelto a vivir. Así que no dejen que el pecado los use para hacer lo malo. Más bien, entréguense a Dios, y hagan lo que a él le agrada. Así el pecado ya no tendrá poder sobre ustedes, porque ya no son esclavos de la ley. Ahora están al servicio del amor de Dios. (Romanos 6:1-14 BLS)

Pablo no hablaba de una muerte física que nos exoneraba del pecado, si no de la muerte en Cristo.

Sin embargo la biblia nos dice que la muerte no libra del juicio divino, al contrario Dios toma venganza por nosotros

Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza; yo daré lo merecido. Y también: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Es terrible caer en las manos del Dios vivo!  (Hebreos 10:30-31 Jer 2001*)

Ahora, ese castigo no necesariamente es en este cuerpo, para la mayoría  el juicio es cuando ya no vivamos en este cuerpo.

Porque todos nosotros vamos a tener que presentarnos delante de Cristo, que es nuestro juez. Él juzgará lo que hicimos mientras vivíamos en este cuerpo, y decidirá si merecemos que nos premie o nos castigue.  (2 Corintios 5:10 BLS)


Les aseguro que en el día del juicio final todos tendrán que explicar por qué hablaron para hacerles daño a los demás. Dios juzgará a cada uno de acuerdo con sus palabras: si dijeron cosas buenas se salvarán, pero si dijeron cosas malas serán castigados.» (Mateo 12:36-37 BLS)

Viene para castigar a todos los que hicieron el mal, y castigará a todos los pecadores que lo insultaron.» (Judas 1:15 BLS)

En otras palabras, la muerte no nos libra ni del juicio divino ni del castigo divino.

Al final de aquel día del video que escuche, me acordé de Habacuc, le dijo lo mismo a Dios, y Jehová le respondió

Dios mío, a gritos te pido que me ayudes, pero tú no me escuchas; ¿cuándo vas a hacerme caso? Te he rogado que acabes con la violencia, pero tú no haces nada. ¿Por qué me obligas a ver tanta violencia e injusticia? Por todas partes veo sólo pleitos y peleas; por todas partes veo sólo violencia y destrucción. Nadie obedece tus mandamientos, nadie es justo con nadie. Los malvados maltratan a los buenos, y por todas partes hay injusticia. Dios respondió: «Fíjense en las naciones. Miren lo que sucede entre ellas. Lo que pronto van a ver los dejará con la boca abierta. Si alguien les contara esto, ustedes no podrían creerlo. (Habacuc 1:2-5 BLS)

Nosotros como hijos de Dios no estamos exentos de castigo durante nuestra vida, por mucho que proclamemos ser hijos del Divino

"¿Por qué pareces como tomado por sorpresa, como un guerrero incapaz de ayudar? Señor, tú estás aquí con nosotros, se nos conoce como tu pueblo, así que no nos abandones." Esto dice el Señor acerca de este pueblo: «¡Cómo les gusta vagar! No dejan descansar a sus pies. Por eso el Señor no los quiere. Ahora va a recordar su maldad y los castigará por sus pecados». "Luego el Señor me dijo: «Jeremías, no ores por el bienestar de este pueblo." "Aunque ayunen, no voy a escuchar sus gritos de auxilio. Aunque me ofrezcan sacrificios, no me voy a sentir satisfecho con ellos. Voy a destruirlos con guerra, hambre y enfermedad»." (Jeremías 14:9-12 PDT)

Nada más falto a la verdad modificar la biblia para que diga que el que ha muerto ha sido absuelto de “su” pecado.  Al contrario, debemos rogar que Su castigo sea quitado de sobre nosotros.


Oración pidiendo la ayuda de Dios[a]
Salmo de David, para hacer recordar.[b]

Señor, no me reprendas en tu enojo
ni me castigues en tu furor.[c] Pues en mí se han clavado tus flechas;[d]
¡tu mano has descargado sobre mí! Por tu enojo debido a mis pecados,
todo mi cuerpo está enfermo;
¡no tengo un solo hueso sano! Mis maldades me tienen abrumado;
son una carga que no puedo soportar. Por causa de mi necedad,
mis heridas se pudren y apestan. Todo el día ando triste,
cabizbajo y deprimido. La espalda me arde de fiebre;
¡tengo enfermo todo el cuerpo! Estoy completamente molido y sin fuerzas;
¡mis quejas son quejas del corazón! Señor, tú conoces todos mis deseos,
¡mis suspiros no son un secreto para ti! Mi corazón late de prisa,
las fuerzas me abandonan,
¡aun la vista se me nubla! Mis mejores amigos, y hasta mis parientes,
se mantienen a distancia, lejos de mis llagas.[e] Los que me quieren matar, me tienden trampas;
los que me quieren perjudicar, hablan de arruinarme
y a todas horas hacen planes traicioneros. Pero yo me hago el sordo, como si no oyera;
como si fuera mudo, no abro la boca.[f] Soy como el que no oye
ni puede decir nada en su defensa. Yo espero de ti, Señor y Dios mío,
que seas tú quien les conteste. Tan solo pido que no se rían de mí,
que no canten victoria cuando yo caiga. En verdad, a punto estoy de caer;
mis dolores no me dejan ni un momento. ¡Confesaré mis pecados,
pues me llenan de inquietud! Mis enemigos han aumentado;
muchos son los que me odian sin motivo. Me han pagado mal por bien;
porque busco hacer el bien, se ponen en contra mía. Señor, ¡no me dejes solo!
Dios mío, ¡no te alejes de mí! Dios y salvador mío, ¡ven pronto en mi ayuda!
(Salmos 38:1-22 DHH C 2002*)





Continuará